Enfermedades transmitidas por animales en el Perú: riesgos reales y cuándo acudir al médico
En el Perú, convivir con animales domésticos y estar expuestos a fauna silvestre es parte de la vida diaria. Sin embargo, muchas personas desconocen que numerosas enfermedades pueden transmitirse de animales a humanos y que algunas pueden volverse graves si no se detectan a tiempo.
Fiebre persistente, lesiones en la piel, sangrados, dificultad respiratoria o malestar general tras el contacto con animales, picaduras o mordeduras no deben subestimarse. Las condiciones climáticas del país, la presencia constante de vectores y la convivencia estrecha con mascotas hacen que el riesgo exista durante todo el año, especialmente en determinadas regiones.

¿Qué son las zoonosis y por qué en el Perú representan un riesgo permanente?
Las zoonosis son enfermedades que se transmiten de animales a las personas, ya sea de forma directa o mediante vectores como mosquitos, garrapatas o pulgas. En el Perú, este grupo incluye enfermedades ampliamente conocidas como la rabia y el dengue, así como otras menos visibles pero igualmente relevantes, como la leptospirosis, la bartonelosis o la ehrlichiosis.
Muchas de estas enfermedades son metaxénicas, es decir, requieren un vector para completar su ciclo de transmisión. Debido a las condiciones ambientales del país —con temperaturas que oscilan aproximadamente entre 12 °C y 32 °C y niveles de humedad elevados— estos vectores pueden mantenerse activos gran parte del año, especialmente en la costa y la selva.
Metaxénicas y zoonosis: diferencias clave y el enfoque One Health
Desde un punto de vista práctico, las enfermedades transmitidas por animales pueden agruparse en:
Enfermedades metaxénicas (dependen de vectores)
Incluyen dengue, malaria, leishmaniosis, fiebre amarilla, enfermedad de Chagas y bartonelosis. La transmisión ocurre a través de insectos como mosquitos, flebótomos o triatominos.
Zoonosis que no siempre requieren vector
Comprenden rabia, leptospirosis, cisticercosis, equinococosis y brucelosis, entre otras.
La prevención efectiva se basa en el enfoque One Health, que integra la salud humana, la salud animal y el ambiente. Ignorar alguno de estos componentes reduce la eficacia del control y aumenta el riesgo para las personas.
Mitos frecuentes: “esa enfermedad no existe aquí”
Una idea común es pensar que ciertas enfermedades solo ocurren en otros países o en zonas muy específicas. Sin embargo, la evidencia muestra lo contrario.
La dirofilariosis (gusano del corazón) está documentada en diversas regiones del Perú, con prevalencias reportadas desde aproximadamente 2 % en Chanchamayo hasta más del 20 % en zonas del norte como Tumbes. El problema principal es el subdiagnóstico, ya que un frotis negativo no descarta la infección. Para un tamizaje confiable se recomienda el uso de pruebas de antígeno, como SNAP 4DX.
Asimismo, se han detectado anticuerpos contra Borrelia burgdorferi y Anaplasma spp. en perros de Lima, lo que indica circulación de estos agentes y la necesidad de vigilancia continua, sin asumir automáticamente enfermedad clínica humana, pero tampoco descartarla.
Principales zoonosis en el Perú según región
Costa
Predominan enfermedades como dengue (transmitido por Aedes), leptospirosis asociada a roedores y agua contaminada, focos de bartonelosis, dirofilariosis canina y una alta carga de pulgas en zonas urbanas con mascotas.
Sierra
Se reporta rabia silvestre asociada a murciélagos, fasciolosis, cisticercosis, carbunco bacteridiano y leishmaniosis en valles interandinos.
Selva
Destacan malaria (Anopheles), leishmaniosis, enfermedad de Chagas, fiebre amarilla y leptospirosis vinculada a exposición hídrica.
La historia de exposición —lugar de residencia, viajes recientes, contacto con animales y presencia de ectoparásitos— es el primer paso para orientar una evaluación médica adecuada.
Garrapatas y pulgas: riesgos reales para las familias
La garrapata café del perro (Rhipicephalus sanguineus) se encuentra ampliamente distribuida en el país. Estudios en poblaciones caninas peruanas han reportado prevalencias elevadas de rickettsiosis y ehrlichiosis, algunas con potencial zoonótico.
Las pulgas (Ctenocephalides felis) pueden transmitir Bartonella henselae, agente de la enfermedad del arañazo del gato, que afecta principalmente a niños y puede causar fiebre y adenopatías. En la costa peruana, el clima permite su presencia prácticamente todo el año, por lo que el control debe ser constante.

Síntomas de alerta que requieren atención médica
Es importante acudir a un médico ante la presencia de:
- Fiebre persistente por más de 48–72 horas
- Sangrados, ictericia o hematuria
- Lesiones cutáneas que progresan
- Cefalea intensa tras picaduras o contacto con animales
- Dificultad respiratoria o decaimiento marcado
En mascotas, signos como fiebre, epistaxis, tos, intolerancia al ejercicio o pérdida de peso también justifican evaluación veterinaria, ya que pueden indicar enfermedades con impacto en la salud familiar.
Diagnóstico útil: qué pruebas solicitar y cuándo
Un diagnóstico oportuno evita complicaciones. Algunas recomendaciones prácticas incluyen:
- Dirofilariosis: no descartarla con frotis negativo; utilizar prueba de antígeno para Dirofilaria immitis.
- Ehrlichiosis y rickettsiosis: ante fiebre y trombocitopenia con antecedente de garrapatas, solicitar serología o PCR según la fase clínica.
- Bartonelosis: considerar pruebas específicas en casos de adenopatías con exposición a gatos o pulgas.
- Leptospirosis: evaluar en cuadros febriles con exposición a agua o roedores.
Prevención: la medida más efectiva y costo-efectiva
La experiencia en el Perú demuestra que la prevención continua es más segura y económica que el tratamiento tardío. Las medidas incluyen:
- Prevención mensual indicada por el veterinario para dirofilariosis.
- Control sostenido de pulgas y garrapatas en mascotas.
- Limpieza del hogar, manejo de residuos y eliminación de criaderos de mosquitos.
- Uso de repelentes y barreras físicas en zonas de riesgo.
Cuándo acudir al médico o al veterinario
Ante síntomas persistentes o exposición confirmada, se recomienda acudir con información clara sobre contacto con animales, viajes recientes y medidas de prevención utilizadas. Esto facilita un diagnóstico oportuno y reduce complicaciones.
Conclusión
En el Perú, las enfermedades transmitidas por animales no son eventos aislados. La combinación de clima, movilidad humana y convivencia con mascotas mantiene el riesgo activo durante todo el año. La reducción del impacto depende del diagnóstico oportuno, la prevención sostenida y la educación responsable, tanto en el hogar como en la comunidad.




